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domingo, 29 de septiembre de 2013

"Tormentas del pasado"

Hola a todos:

Hace un rato terminé de disfrutar la primera novela publicada de la escritora argentina Gabriela Exilart"Tormentas del pasado". Y quiero compartir una breve reseña con ustedes para invitarlos a leerla.





Sinopsis: Mientras aguarda ser rescatada, encerrada en la casilla del leñador y presa del pánico ancestral que siente por las tormentas, Prudencia mira hacia atrás.
Su corta vida está marcada por la tragedia: la violencia de su madre, el abandono de su padre y el abuso de su padrastro, a quien debió matar para defenderse, condenándola a prisión.
La vida le da una nueva oportunidad cuando Doña Leonides de Aragón, mujer de la alta sociedad porteña, decide apadrinarla y presentarla como su sobrina. Oculta tras una identidad falsa, vuelve al mundo como
Victoria Moro Bayón.
Mojada y con frío, recuerda la mirada azul de Diego Alcorta, un abogado recién llegado de París, de familia de alcurnia, poco afecto al compromiso. Victoria se siente atraída por ese hombre que la salvó dos veces.
Por su parte Alcorta, involucrado en la Revolución del Parque junto con Aristóbulo Del Valle y Leandro Alem, está confundido. Sin embargo, los sentimientos que lo embargan por esa jovencita enigmática lo obligan a buscarla. Debajo de su disfraz de sumisión, adivina a una mujer fogosa y decidida.
Una Buenos Aires signada por la Revolución y el sufrimiento de muchos encuentra su contracara en los salones, fiestas y tertulias que nos sumergen en una atmósfera envolvente y encantadora, y en una historia de amor cautivante.

La sinopsis es muy clara respecto de la trama principal, pero no sólo los atrapará la historia de Prudencia y Diego, también se sentirán tocados por muchos otros personajes que rodean a los protagonistas. Historias realmente crudas y conmovedoras los harán llorar y vibrar. La novela está plagada de sentimientos y relaciones diversas: amor, intriga, secretos, complicidad, amistad, odio, hipocresía... y hay personas que se harán querer y otras odiar... Me atrapó desde las primeras páginas y hasta el final me fue revelando situaciones nuevas, sorprendentes y emotivas. La ambientación, además, está muy bien presentada y desarrollada. 
Si quieren deleitarse con una atrapante y hermosa novela histórico-romántica, no pueden dejar de leer "Tormentas del pasado".

Les dejo algunos fragmentos para que comprueben en parte lo que les he contado:


"...—Por favor, señor Alcorta, lléveme a la casa —imploró con los ojos húmedos,asustada por lo que ese hombre le ocasionaba a su resolución.—¿Me tienes miedo? —inquirió él, sorprendido.
Ella bajó los ojos y asintió con la cabeza, rendida.
—Victoria, mírame —le tomó la barbilla con una mano y sus ojos se encontraron—.Nunca, entiéndeme bien, nunca te haría daño —afirmó con aire protector.
—Entonces déjeme en paz —pidió Victoria. Sus ojos eran grises como una tarde de tormenta y las lágrimas se habían suspendido de sus pestañas, negándose a morir.
—¿De qué tienes miedo?
—¿Qué quiere de mí? —respondió a su vez con una pregunta.
—Te deseo, Victoria, me enloqueces —confesó al fin.
—Es usted igual que todos —musitó ella con dolor.
A Diego también molestó el tono de su afirmación, aunque era cierto: todos los hombres esperaban lo mismo de una mujer, no podía negarlo. Ni siquiera podía mentirle diciéndole que la amaba, porque él no sabía lo que era amar, es más, no creía en el amor..."



"...El viaje a La Luz Buena había sido tranquilo. Los primeros soles de la incipiente primavera habían entibiado el aire de la mañana que se tornó más cálido al mediodía.
Victoria iba nerviosa, aunque era una experta en el arte del disimulo y observaba el paisaje que se abría a su alrededor con ojos verdaderamente entusiastas.
—Hace años que no voy a la estancia —dijo su tía—. Creo que la última vez fue cuando Agostina tenía quince años.
—¿Agostina? —inquirió la joven.
—Sor Renunciación —aclaró doña Leonides—. Su nombre es Agostina. Es la menor de las tres hermanas. ¡Qué tiempos! —Los ojos de la mujer brillaron ante el recuerdo de las jovencitas que corrían en su mente coqueteando con los peones.
Al llegar las recibió el capataz que se apresuró a bajar el equipaje y las condujo hacia la casa. Victoria quedó prendada de ese sitio bordeado de árboles y llanura. A lo lejos veía los corrales, el molino que apenas giraba dado que no había viento y la embriagaba el olor de los eucaliptos y el sonido de las aves.
La casa le pareció enorme con sólo echar un vistazo y sintió temor mientras avanzaba por la galería hacia la estancia principal. Su corazón de pájaro inquieto se tranquilizó al divisar en ella únicamente a dos mujeres que conversaban animadamente. Al verlas ambas se pusieron de pie y sonrieron. Victoria reconoció en la mayor a doña Teresa, que ya estaba a su lado y la saludaba. La otra, que venía detrás, era más joven y le fue presentada como la señora Manuela..."



"...La década de 1880 fue un período de gran inmigración, logrando rehacer y moldear al país como ningún otro de América. Los españoles llegaron rezagados y en su mayoría
venían con la familia a cuestas, lo cual, comparado con los italianos que vinieron antes y solos, les generó una desventaja que se evidenció en su progreso.
La mayoría de los inmigrantes se instalaba en los centros urbanos, donde proliferaban las obras públicas: aguas corrientes, ferrocarriles, edificios públicos, viviendas privadas y la enorme obra del puerto.
Por lo general los extranjeros no encontraban ningún tipo de hostilidad o discriminación, aunque paulatinamente irían apareciendo manifestaciones aisladas de antipatía de la población local contra los gringos, cuya condición los eximía de las temidas levas militares.
Gran parte de los inmigrantes ingresaba por el puerto de Buenos Aires, trasportada en navíos de toda clase cuyos pasajes se habían abaratado notablemente a partir de 1870. 
Debían desembarcar en botes y descender sobre un endeble muelle de pasajeros. La silueta redonda de la Aduana se presentaba a los recién llegados ominando la chatura del paisaje urbano. Tras un breve trámite el inmigrante ya pisaba suelo argentino..."


Saludos a todos.
                                                                                                            Dolly Gerasol