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miércoles, 3 de octubre de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XXIV

Hola a todos:

¿Está emocionante la novela? A mí me parece que sí ;-) Hoy los sumergiré en un episodio romántico y especial. ¡Disfruten la lectura!


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XXIV

"La reunión se prolongó hasta las once de la noche, razón por la cual Agustina y Lucas, sólo dispusieron de unos minutos para besarse y cruzar algunas palabras.
—Gracias por apoyarme en la reunión. Si no hubieras intervenido, no me hubieran escuchado –comentó Agus mientras se pegaba aún más al cuerpo de su novio para sentir su calor y sus caricias.
Estaban sentados en el sillón del hall de recepción, en el rincón más escondido de las miradas de los huéspedes. De todos modos, a esa hora las personas permanecían en sus habitaciones, solamente los empleados del hotel iban y venían comprobando que todo funcionara a la perfección y estuviera ordenado y limpio.
Mientras con una mano acariciaba su sedoso cabello ondulado, con la otra, Lucas mantenía apretado contra el suyo, el cuerpo de Agustina. Sentirla cerca despertaba en él muchas sensaciones y sólo cuando la tenía entre sus brazos sentía que podía protegerla de todos y de todo.
—Cada día que pasa me sorprendes más y, a medida que te conozco, admiro más tu personalidad. Puedes ser inocente y sagaz a la vez, frágil y fuerte, impulsiva y reflexiva, cariñosa y despectiva… No eres bipolar, no me refiero a eso…
—Ssshhh… -silenció Agustina posando uno de sus delgados dedos sobre los labios de Lucas-. Entiendo lo que quieres decir… puedo ser diablo o ángel según la situación que se me presente –comentó mientras acariciaba la boca de su novio y lo miraba con profundidad a los ojos.
—Puedes volverme loco de amor o de rabia… -susurró él y con rapidez la tomó por la cintura y la sentó sobre su regazo.
—En este momento, ¿qué locura te aqueja? –preguntó Agus con picardía mientras reemplazaba su dedo por sus labios en la boca de Lucas.
Los besos apasionados les quitaron el aliento y cuando el fuego estaba empezando a consumirlos… La presencia de Tanaka ingresando por la puerta principal del hotel los enfrió como baldazo de agua helada. El cacheo de los guardias indicó que el japonés ingresaba al hotel sin ningún artefacto o arma que implicara una amenaza, ni siquiera lo acompañaba alguna de sus mujeres robotizadas. Estaba claro que Katsuo no quería despertar ninguna sospecha sobre su persona. No había ningún ser humano capaz de saber lo que él tramaba, pero la discreción era un buen escudo a la hora de concretar sus planes.
Lucas y Agus, paralizados, apenas respiraban, no querían que Tanaka los viera.
—El muy cretino parece una persona normal cuando quiere. Me gustaría saber qué ronda en la cabeza de ese hombre. Cada vez que lo veo percibo una sensación fría y escalofriante que emana de él –susurró Agus preocupada y pensativa.
—Es un hombre enigmático y sombrío, es verdad, pero aún no hemos podido probar ninguna actividad maligna en la Convención. Me preocupa su pasividad y coincido con tu padre en el chequeo de los juguetes. Voy a preparar todo el material necesario para que mañana requisemos los juguetes de todos los participantes de la Exposición. Será mejor que me vaya ahora, sino no me alcanzará el tiempo. Esta noche no duermo –comentó Lucas poniéndose de pie sin despegarse de Agustina.
—Yo tampoco podré dormir, tal vez podría ir contigo y ayudarte… -sugirió la joven aunque intuía que la respuesta sería negativa.
—De ninguna manera. Mañana disfrutarás de la Exposición que tanta ilusión te hace. Nosotros nos ocuparemos de que todo marche bien. Descansa, así podrás estar bien para recorrer la Expo de arriba abajo –dijo Lucas con una sonrisa mientras recorría con sus labios el cuello tibio y suave de su novia.
—Mmmm… Me gustaría que te quedaras conmigo esta noche…
La sugerencia tomó desprevenido a Lucas, quien comenzó a sentir que el calor sensual que emanaba de Agus se colaba por los poros de su piel y despertaba todos sus sentidos.
—Será mejor que me marche porque si no lo hago en este instante… tu padre me echará a patadas de aquí –comentó mientras separaba sus manos de Agus y se alejaba de ella.
Agustina estaba cansada, el llanto y la discusión con su padre habían menguado sus fuerzas, pero la expectativa por la Exposición y el temor a que algo malo sucediera, la mantenían despabilada. No quería alejarse de Lucas, con él sentía que nadie podría hacerle daño y que todo marcharía con normalidad.
Al ver la angustia en los ojos verdes de ella, Lucas recordó lo sucedido en la habitación de Justino y preguntó: — ¿Por qué llorabas esta tarde?
—Tuve un intercambio de pareceres con mi papá… Ya lo hemos resuelto, no quiero recordarlo… Menos aún me agrada saber que me escuchaste llorar… -dijo Agustina agachando la cabeza avergonzada.
Lucas le tomó la cara entre las manos y la obligó a mirarlo mientras decía en tono dulce y amable: —“Nunca te avergüences de tus lágrimas, pero evita que estas opaquen tu mirada y tus esperanzas, y mucho menos que se conviertan en un hábito.” Esas sabias palabras se las escuché pronunciar a mi querida abuela una mañana mientras sostenía a mi prima entre sus brazos, consolándola.
Agus sumergió su mirada en los grises ojos de su amado Lucas, embriagada de ternura ante sus palabras y contenta por compartir un momento tan íntimo con él. No conocía nada de su vida privada, sólo acerca de su trabajo; saber que tenía una abuela y una prima a las que apreciaba le dio ganas de conocerlas y preguntarles acerca de la infancia y adolescencia de Lucas.
— ¡Gracias! Estoy feliz de haberte conocido. Creía que no quedaban hombres que valgan la pena… Los chicos de mi edad sólo piensan en vivir una vida virtual frente a los juegos de computadora y pantallas en 3D; no atienden a su familia y no comparten momentos como este ni siquiera con sus padres… -concluyó Agustina apenada por recordar lo sola que se sentía antes de conocer a ese hombre que a pesar de su madurez, mantenía su lado adolescente vivo.
—Soy anticuado y aunque cumplo con excelencia mi trabajo, me tildan de sensible y blando, pero no me importa. Agradezco a mis padres y abuelos el modo en que me criaron. Soy parte de una minoría, al igual que mi jovencita de ojos verdes, pero vale la pena si así como soy me quieres a tu lado…
Y sin más palabras de por medio, el idioma de los besos logró completar y confirmar lo que albergaban en sus corazones enamorados. Tomados de la mano ascendieron al primer piso y se despidieron con un cálido y profundo abrazo.

Agustina sin encender la luz de la habitación, se desvistió y se metió bajo las sábanas, respirando aún el perfume de Lucas y sonriendo de alegría se durmió, anhelando soñar con su adorado gerente de C.E.S."

¡Gracias por leerme!
Saludos a todos.
                                                                                                                  Dolly Gerasol