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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XXVIII

Hola a todos:

Un nuevo episodio de mi novela ha llegado, espero que lo disfruten. Está cada día más emocionante, ¿no? ;)


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XXVIII

"Lucas Seagal vigilaba, en cuanto disponía de un minuto libre, a Agus a través de las cámaras de seguridad y vio la expresión que ella adoptó al observar los juguetes japoneses. La reacción de su novia lo había sorprendido. A él no le atraían ni la mitad de los juguetes de la Exposición, ya que toda su infancia y adolescencia la pasó realizando deportes al aire libre o investigando acerca de artículos de tecnología e informática que utilizaban los adultos. En cambio, Agustina parecía de las personas que pasaban mucho tiempo dentro de su casa rodeada de ficción tanto en lectura como en video.
Agustina reaccionó al escuchar la voz de Lucas, se apartó a un costado del stand y respondió con disimulo: — Señor, no me he olvidado de mi trabajo, estoy observando todo con detenimiento…
Lucas dejó pasar el tono irónico y le hizo algunos comentarios acerca de los diferentes expositores.
Mientras Agustina Ferrari hablaba distraídamente con su novio, algo llamó su atención en el decorado presentado por Tanaka. Sus ojos se posaron con decisión sobre una de las tres réplicas grandes de kokeshi apostada a uno de los lados del puesto japonés. A Agus le recordó a la niña que la siguió horas antes cuando salió a dar un paseo y a la que aparecía en sus sueños por la noche.
Ante el mutismo sorpresivo de Agus, Lucas preocupado siguió la mirada de ella en las cámaras, sólo vio un objeto decorativo a tono con la temática ofrecida por Tanaka.
— ¿Qué pasa? ¿Qué viste? Agus, dime algo.
—Después hablamos, tengo trabajo que hacer – respondió con ligereza y bajó el volumen del aparato.
Al acercarse, Agus rodeó a la gente y con rapidez y disimulo comenzó a filmar. Mientras lo hacía, detuvo su inquisitiva mirada en la estatua japonesa. Cuando estuvo a diez centímetros de Geisha, ésta interceptó el intercomunicador de Agus, subió el volumen y le dijo en español: — Ten cuidado. Katsuo odia a los espías.
Agus reconoció la voz de la niña robot enseguida, era inconfundible, una voz suave y cantarina acompañada por un sonido metálico de fondo. Agustina no le temía, extrañamente la robot le producía curiosidad y presentía que no era igual a las mujeres robotizadas. No debería arriesgarse porque era una creación de Tanaka, pero ésta kokeshi lucía diferente y no sólo en su apariencia infantil que difería mucho de los cuerpos femeninos esculturales de las demás. La joven mantuvo la vista al frente, dirigida a los visitantes que caminaban de un lado a otro y respondió: —No creo que pueda identificar un espía en medio de tanta gente, pero agradezco tu advertencia. ¿Cómo te llamas?
La niña robot tardó en responder a esa simple pregunta, no se la habían formulado nunca, pero como estaba en su sistema, finalmente la encontró y dijo: —Me llamo Geisha. Ahora, aléjate de aquí.
La última frase sonó a amenaza y Agus lo notó y recordó que las robots estaban ahí para proteger a Tanaka ante todo. En pocos segundos se perdió entre los visitantes y minutos después entró en la cabina de seguridad donde estaba Lucas.
—Necesito que chequees esta filmación ahora – dijo con un tenue tono de alarma en la voz.
—No puedo distraerme, Agus. Puedes verla tú misma en ese dispositivo que está en el rincón –comentó Lucas sin apartar sus ojos de las pantallas, a la vez que daba órdenes a los empleados apostados en diferentes sectores de la Exposición.
Dejando de lado la falta de atención de Lucas y viendo que estaba realmente concentrado en su trabajo, se dispuso a mirar el video sola. Con calma observó los detalles de la estatua y escuchó una y otra vez la voz de Geisha. Sin querer los recuerdos de encuentros anteriores con ella vinieron a su mente, deteniéndose en el día que escuchó con esa misma voz la frase:  “Quisiera ser como tú.” No pudo evitar que un escalofrío recorriera su espalda. No podía deducir si el anhelo de la robot era inocente o podía ser peligroso. La estatua de Geisha en ese momento era muy diferente a la niña que la siguió, pero Agus estaba segura que era la misma. No sabía qué hacer con la información, pero tendría que hablar con Lucas acerca de Geisha y también intentar averiguar por qué la seguía. Debía encontrar la manera de hablar con la niña robot a solas, lejos de la mirada de Tanaka, para aclarar unas cuantas cosas."

¡Gracias por leer y comentar!
Saludos a todos.
                                                                                                  Dolly Gerasol