Un lugar para comentar que me hace sentir "leer un buen libro". Un lugar donde recomendar esos libros que tanto me gustaron. Y porque no traerles alguna frase sobre lo que inspiran los libros.

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domingo, 11 de agosto de 2013

Lo leí hace tiempo... 2

Hola a todos:


Cuando agregué esta nueva sección al blog, pretendía hacer publicaciones más a menudo, pero las ocupaciones diarias me han impedido que lo haga antes y ya pasó un mes desde la primera publicación... Pero... hoy nuevamente comparto con ustedes mi experiencia con un libro, en este caso con "Platero y yo" de Juan Ramón Jiménez (escritor español nacido en Moguer, Huelva en 1881).
Tengo dos ejemplares de este libro, el primero, gracias al cual descubrí a este entrañable personaje llamado Platero, es una edición del año 1964 de Editorial Losada. Este pertenecía a mi papá, como el anterior libro (http://mihobbyesleer.blogspot.com.ar/2013/05/lo-lei-hace-tiempo-1.html) de esta sección; lo rescaté de la hermosa y antigua biblioteca de la casa de su infancia, cuando yo iba a la escuela primaria.
En una oportunidad creí perdido este librito al que tanto cariño le había tomado, y mis padres me regalaron una edición más moderna (año 1985 Ediciones Anaya) que venía comentada y con ilustraciones muy lindas. Un buen día cuando se hicieron remodelaciones en mi casa paterna, apareció para mi alegría aquel pequeño ejemplar perdido del año 1964; por ello ahora atesoro en mi biblioteca dos ejemplares a los que quiero mucho. Cuando era niña me gustaba leer un poema antes de dormir y es por ello que me he encariñado tanto con Platero.






Sinopsis: La figura de Platero, un burro color de plata, síntesis de todos los que en su infancia tuvo Juan Ramón, se convirtió en la ayuda y pretexto de su creador para confiar sus más íntimas emociones. En ese pequeño universo total, Juan Ramón se proyecta en Platero, quien se va transformando hasta adquirir al final una espiritualidad completa. El lirismo de la obra no se limita a la visión del mundo interior del autor. Traspasa la naturaleza y, sobre todo, constituye un ejemplo práctico de pedagogía y moral humanos. Por todas estas razones no es de extrañar que Platero se haya convertido en la obra más difundida del autor.

Cuando leía los capítulos de esta narración lírica me transportaba al lugar donde transcurrían y percibía las sensaciones y sentimientos con una claridad suave, transmitiéndome frescura, ternura y belleza natural. Es extraño que aún hoy, al leerlo, perduren las mismas sensaciones y me alcancen de la misma manera sus palabras; como si mi niña interior fuera la única capaz de leer sus páginas...


I - Platero

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se
diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de aza-
bache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su
hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. . .
Lo llamo dulcemente: "Platero?", y viene a mí con un trotecillo
alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal . . .
Come cuanto le doy. Le gustan naranjas, mandarinas, las uvas
moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina go-
tita de miel . . .
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña . . .; pero
fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos,
por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos
de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tiene acero . . .
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

¿Alguno de ustedes ha leído esta obra? ¿Qué sentimientos los embargaron al leerla?
Espero les haya gustado esta nueva publicación en la que he compartido con ustedes un lindo recuerdo de lo que leí hace tiempo...
Saludos a todos.
                                                                                                                     Dolly Gerasol