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martes, 10 de abril de 2012

Jardín de la ficción

Hola a todos:


Hoy quiero compartir con ustedes un relato que he escrito hace unos días y que hoy terminé de corregir. Ojalá les guste. Saludos a todos.


JARDIN DE LA FICCION


En el amplio jardín de la mansión ocurre un acontecimiento inusual: el jardinero, por alguna razón, no está cumpliendo con su jornada; por eso sus compañeros de trabajo decidieron ayudarlo. El grupo se reunió debajo de un gran manzano y buscó una solución: el rastrillo, santo paciente, esperó que todos se acomodaran antes de hablar.
—Amigos, este es el momento de usar lo que aprendimos de Esteban.—
Luego de discutir largo rato eligieron a la regadera, apasionada de las flores, para buscar el mejor lugar dónde plantar las semillas de clavel. Ella les indicó dónde y éstas, a pesar de confiar en el oficio de la regadera, caminaron en puntitas de pie hasta el surco. Ya ubicadas, la observadora tijera de podar ordenó trabajar con precaución para no llamar las miradas de los dueños de casa.
La carretilla montó guardia y controló los movimientos del jardinero. El rastrillo arrimó la tierra como un bálsamo sobre las semillas y las cubrió con su fertilizada esencia. La regadera las roció con agua fresca y a continuación el cuarteto se encaminó a los arbustos. El rastrillo ocupó el puesto de la carretilla; ésta era la artista del grupo, la organizadora de la poda con un diseño cuidado e innovador. Bajo las órdenes de la carretilla, la tijera cortó con maestría hasta finalizar el trabajo en tiempo récord. Por último, la regadera, montada en la carretilla, regó los plantines y árboles dispuestos en la amplia parcela que conformaba el jardín. Por su parte, la tijera se mantuvo atenta mientras el rastrillo recogió las hojas secas caídas debajo del gran manzano.
Así, el parque se convirtió en un ordenado y bello espacio, cubriendo el buen gusto de los dueños de la mansión.

Después de unos momentos, la tijera de podar dio la voz de alerta porque Esteban había reaccionado. El jardinero, sin sospechar nada, se sacudió de las manos restos invisibles de tierra y tocó el timbre de la puerta de entrada.

(Dolly Gerasol 2012 - Todos los derechos reservados - All rights reserved)

                                                                                                  Dolly Gerasol