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viernes, 6 de julio de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XI

Hola a todos:

Paso a dejarles el episodio adeudado, disculpen la demora. Espero que lo disfruten :)


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XI

"Agustina localizó a su padre en su habitación, acababa de ducharse y estaba tomando un café. En cuarenta minutos comenzaría la reunión más importante del día para la Convención y Justino estaba invitado a asistir.
—Agus, siéntate un rato conmigo. ¿Te hago traer algo para tomar? –preguntó el padre de la joven con tranquilidad, aunque percibía cierto nerviosismo en su hija.
—No, gracias. He venido para hablar contigo sobre algo importante. Además, quería que me presentaras al empleado de Bermúdez que acaba de llegar. Así, los voy conociendo a todos.
—No dispongo de tiempo ahora, pero enseguida llamo a Pablo y le digo que te lo presente. Los empleados de Gustavo se manejan con sus propios horarios y están a cargo del gerente de la Compañía: Lucas Seagal. Mañana con tiempo te lo presentaré, así estarás al tanto de todo a través de él –comentó Justino mientras se anudaba una corbata gris oscuro.
Agustina no prestó atención a todo lo que escuchó porque estaba intentando reprimir su enojo antes de cuestionar a su padre, pero de poco le sirvió cuando dijo con aspereza: — ¿Por qué contrataste los servicios de C.E.S.?
A Justino lo tomó por sorpresa la pregunta y el tono poco amistoso en que la formuló.
—Ya te expliqué las razones ayer. No comprendo tu cuestionamiento y no acepto el tono que usas al hablarme –respondió frunciendo el ceño.
Agustina decidió suavizar su voz y hablar sin la presencia de su indomable mal humor.
—Papá, ya he oído hablar de Katsuo Tanaka. No necesito que sigas ocultándome tu preocupación. Me gustaría ayudarte a controlar sus movimientos. Además, he averiguado cosas acerca de él que pueden ser de utilidad.
Justino tembló ante la posibilidad de que su hija estuviese rondando al sujeto; conociendo su curiosidad y suspicacia temía que se metiera en problemas.
—No quería preocuparte. Además, la información de que dispongo, aunque proviene de buena fuente, no está del todo comprobada. Sólo estoy siendo precavido, no hay un peligro real hasta el momento. Espero que no estés metiéndote en líos –comentó el señor Ferrari mientras chequeaba la hora en su reloj pulsera-. Se me hace tarde, cuando termine la reunión seguimos con la charla. Ahora le aviso a Pablo que vas a ir.
Agarró su saco negro del respaldo de la silla y luego depositó un beso en la coronilla de su hija.
Cuando su padre cerró la puerta, Agustina sintió alivio al saber que de ahora en más podía hablar del japonés con su padre. Si él estaba preocupado por el sujeto, ella compartiría sus conocimientos y aunarían fuerzas para mantenerlo controlado. Presentía que, a pesar de desconfiar de su espíritu curioso, su padre se sentía mejor al no tener que ocultarle información.

Lucas Seagal se deshizo de su ropa deportiva y se vistió con su traje negro antes de dirigirse a la sala de reuniones. Los alemanes querían que presenciara la premiación y que observara la reacción de los participantes. Antes de abandonar la sala de seguridad comentó: —Pablo, en un rato viene Marcos González a colocar algunas cámaras especiales y a hacer ajustes en los dispositivos del hotel. Cuando finalice la reunión, pasaré a recoger mi ropa y a dejar instrucciones a los empleados del próximo turno.
Ok. Ahora vendrá Agustina Ferrari a conocer a tus hombres, aunque me temo que no podrán dejar sus puestos mientras dure la reunión.
La sola mención de la joven aceleraba las pulsaciones de Lucas, ansiaba tanto verla como esquivarla. A pesar de estar prendado de su belleza e inteligencia, se disgustaba cuando ella sacaba a relucir su mal genio. Se apresuró a salir de la habitación mientras respondía al comentario de Longhini: —No hay urgencia para las presentaciones. Ellos no deben abandonar sus puestos bajo ninguna circunstancia.
Cuando Lucas dobló la esquina del pasillo en dirección a la planta baja, Agustina ya había olvidado dirigirse a donde estaba Pablo porque tenía en mente colarse en la importante reunión y observar los movimientos de Tanaka, además de conocer a las empresas galardonadas.

Katsuo recibió a sus Kokeshi con una sonrisa, deslumbrado por la perfección de sus creaciones. Ellas lucían coloridos kimonos de seda y sus vistosas cabelleras relucían bajo las luces del hall. La ropa que vestían y los productos de belleza que usaban eran dignos de las damas de la alta sociedad porque, para Katsuo, ellas eran sus mujeres y tenían que estar a la altura de su posición social. Las saludó con una reverencia oriental y las tomó a una con cada brazo mientras les susurraba: —Tomen notas mentales de todo lo que se diga. La información que recabemos hoy puede ser de gran ayuda para asegurarnos la premiación en la próxima Convención.
Ambas asintieron sin emitir sonido y programaron su software para el procesamiento de los datos, sin dejar de estar alerta a cualquier situación que atentara contra su creador. Las kokeshi ante todo tenían por misión proteger a Katsuo, además de facilitarle la concreción de sus proyectos personales."


¡Gracias por leerme!
Tengo ganas de leer sus comentarios :-)
Saludos a todos.
                                                                                                              Dolly Gerasol