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miércoles, 25 de julio de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XIV

Hola a todos:

Hoy es miércoles, por lo tanto comparto un nuevo episodio para disfrutar de mi blog novela.


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

"Lucas notó con alivio que la puerta cedía y retrocedió unos pasos para no abrumar a Agustina.
La joven abrió con lentitud, quería hacerlo esperar un poco más, pero no pudo dejar que siga con el golpeteo porque su padre iba a enfadarse cuando los huéspedes informaran sobre ruidos molestos en el primer piso. Tenía que hacer un esfuerzo para no dejarse engatusar por su encanto masculino y su mirada penetrante, sólo dejaría que hablara y luego lo enviaría lejos de allí. Si Lucas conocía sus sentimientos más profundos, ella se volvería vulnerable ante él y no quería ser tan tonta como para convertirse en un romance pasajero. Agus necesitaba asegurarse que él era el hombre indicado, el que la amaría y protejería, el que la tendría en cuenta a cada minuto y la respetaría…
Una vez más, la bella Agustina lograba sorprenderlo. Cuando asomó su delicado rostro y dejó al descubiero sus labios sonrosados y su mirada brillante, Lucas apenas pudo aguantar las ganas de besarla. Se esforzó al máximo para contener las ganas de alzarla en volandas y meterse con ella en la habitación.
El vestido negro de Agus estaba arrugado y uno de los breteles caía seductoramente de su hombro, su juvenil aspecto descuidado la volvía más interesante a sus ojos. Ella parecía perdida en sus pensamientos, por lo que él aprovechó la distracción para recomponer su aspecto de lobo en celo e intentar ocuparse de lo primordial: disculparse. Acercó con cautela su mano y levantó suavemente el mentón de Agustina para poder mirarla a los ojos mientras hablaba.
—Bonita, lo siento. No quería que corrieras ningún peligro. No soy un hombre común. Mi trabajo es peligroso y mi nombre está asociado a él.
Las palabras nuevamente sonaban sinceras y Agus sintió la necesidad de creer en ellas. Se perdió en el tormentoso gris de sus ojos y no pudo decir nada, sólo se quedó plantada ante él, mirándolo embobada. Claramente estaba enamorada y fracasaba en su intento por mantenerlo en secreto.
Lucas no podía evitar la atracción que sentía por esa jovencita solitaria y especial. Lo tenía cautivado, sus verdes ojos despedían un brillo hipnótico. Movido por una fuerza desconocida y poderosa, Lucas posó sus labios sobre los de ella y se perdió irremediablemente en la dulzura de su boca. Las manos de Agustina pronto accedieron al cuello de Lucas y la cercanía entre sus cuerpos fue el detonante del fuego que pronto se propagó por la piel de ambos, haciendo que olvidaran por completo que estaban parados en un pasillo del prestigioso hotel “Ragguardevole”.
Mientras el gerente de la Compañía de Extrema Seguridad y la hija del señor Ferrari se besaban apasionadamente, los empleados a cargo de controlar las cámaras de seguridad disfrutaban de una escena de novela en vivo y en directo.
—Parece que la señorita Ferrari no discrimina a los maduritos, ¿eh?
—Tampoco se puede decir que sea una nena y si yo tuviera el físico de Seagal no habría mujer que se me resista.
—Dejen tranquilo a mi amigo, que la envidia carcome –dijo Marcos González con ironía. Más tarde se encargaría de bromear a costa de Lucas.
Los comentarios se vieron interrumpidos por unos golpes en clave en la puerta de acceso, que pronto dieron paso a la figura de Justino que venía en busca de Seagal.
—Marcos, será mejor que adviertas a tu amigo que el padre de la joven lo anda buscando.

La voz de Marcos sacó de su ensoñación a Lucas, que se separó abruptamente del cálido cuerpo de Agustina a la sola mención de la palabra “Justino”.
—Gracias, amigo. Te debo una. Entretenlo que en cinco minutos estoy ahí –dijo con murmullo apresurado apuntando su boca hacia el pequeño micrófono oculto debajo del cuello de su camisa.
Agustina tenía la mirada desenfocada, parecía como si hubiera despertado de un profundo y maravilloso sueño. Tardó unos minutos en ubicarse en el tiempo y el espacio en que se encontraba.
—Lucas… -susurró la joven intentando imponer calma a su desbocado corazón con su tenue voz.
—Bonita, necesito verte en un lugar tranquilo. En un par de horas te llamo, ¿si? –comentó con tranquilidad mientras depositaba un suave beso en la frente de Agustina y recorría sus brazos en una caricia de despedida.
—Está bien. Hasta luego…
La hija de Justino se apoyó contra la pared para no perder el equilibrio cuando el fuerte cuerpo de Lucas se separó del suyo. Segundos después de que él se marchó una amplia sonrisa surcó su rostro. Luego, entró corriendo a su habitación y saltó sobre el mullido colchón de su cama, en un instante sus fuerzas flaquearon debido a las profundas emociones vividas en tan pocos minutos y se quedó felizmente dormida, acunada por el apasionado recuerdo de Lucas."

¡Gracias por leerme!
Saludos a todos.
                                                                                                                   Dolly Gerasol