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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XXX

Hola a todos:

Les traigo un nuevo y emocionante episodio de mi blog novela para que sigan disfrutando de esta interesante e intrigante historia. ¿Conseguirá Agustina hablar a solas con Geisha?


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XXX

"El stand de Tanaka estaba estratégicamente ubicado en el extremo opuesto del salón, era el más alejado de la salida, pero el que más cerca estaba del patio interno. Cuando las personas se agruparon en el exterior para presenciar los magníficos fuegos de artificio, unas impresionantes figuras coloridas y explosivas que pronto danzaron en el oscuro cielo de invierno y lo iluminaron con fulgor, Katsuo aprovechó para depositar en manos de noventa niños una bolsa de tela conteniendo uno de los muñecos creados por él. Había evitado las cajas porque llamaban la atención y eran incómodas para trasladar. Las personas que asistieron a la Exposición desconocían la prohibición que pendía sobre los fabricantes y aceptaron contentos el regalo para sus hijos, suponiendo que era parte de la fiesta.
Cuando Katsuo hubo repartido los juguetes que tenía planeado regalar (el resto quedaba en su stand para que no lo vieran vacío y sospecharan de su accionar), indicó a una de sus kokeshi que le tocaba el turno de actuar. Mientras él se adelantaba para mirar el espectáculo y pasar desapercibido, Izanami cobró vida y se transformó nuevamente en la mujer robotizada que era, se escabulló entre la gente y trepó la pared del rincón más oscuro del patio. Una vez que hubo alcanzado la parte más alta del techo del hotel, lanzó una descarga eléctrica sobre las luces externas del salón, con la fuerza necesaria para provocar un cortocircuito e incendiar a su vez la zona que recibió la descarga.
En pocos segundos el caos fue suficiente como para que los presentes abandonaran el salón entre empujones y gritos. La sorpresa alcanzó a los empleados del hotel y a pesar de intentarlo no pudieron evitar que la gente corriera y se alejara del lugar con los juguetes de Katsuo Tanaka en sus manos.

Agustina no entendía lo que sucedía, sólo podía apartarse del camino de las asustadas personas para que no la llevaran hacia la salida. Los niños gritaban y lloraban, pero al parecer las corridas no estaban dañándolos, solo estaban asustados. Agus, mientras tanto, intentaba en vano ver a su padre o a Lucas; las luces de emergencia no iluminaban lo suficiente. En medio de la marea de gente, una mano fría y dura se posó en su brazo y contra su voluntad fue arrastrada detrás de uno de los stands.
A continuación, Geisha habló en un tono suave y misterioso: — No dispongo de mucho tiempo. ¿Qué quieres preguntarme? –puntualizó y mantuvo a Agustina agazapada con ella en la penumbra del salón.
A Agus la tomó por sorpresa el encuentro y no le salían las palabras, a pesar de haber pensado lo que iba a decirle a la niña robot cuando se encontraran.
Ambas estudiaron y observaron el semblante de la otra, sus miradas fijaron un punto de encuentro y una fuerte conexión surgió entre ellas, como si se conocieran de toda la vida, como si fueran las mejores amigas. Fue una fuerte sensación, inexplicable y sorprendente a la vez, pero las dos tuvieron la certeza de que podían confiar en quien tenían enfrente, a pesar de las abismales diferencias entre ambas.
—No tienes que seguir al lado de Tanaka, Geisha. Puedes quedarte conmigo aquí…
La niña robot negó con la cabeza y su lacio cabello negro descargó latigazos en el aire, a un lado y al otro. Geisha temía a su creador porque era capaz de destruirla, aunque ella a veces percibiera un atisbo de cariño en sus ojos, conocía la manera que Katsuo tenía de acabar con cada una de sus kokeshi si osaban atentar contra él o sus planes, o incluso intentaban alejarse de su lado.
—Necesitamos tu ayuda para descubrir lo que trama, a ojos vista no hay nada extraño en su participación en la Exposición, pero estoy segura que oculta algo. Los juguetes de Katsuo no son inofensivos, ¿verdad? –preguntó Agustina sin apartar la mirada de Geisha. La idea rondaba en la mente de Agustina desde el día en que descubrió el contenido del galpón de la calle Ruggieri, el escalofríos que la recorrió no fue sólo por la presencia de las mujeres robotizadas, la visión de esos juguetes la inquietaba, incluso allí en el salón del “Ragguardevole”.
La niña volvió a fijar sus vidriosos ojos negros en la joven Ferrari y dijo: —Katsuo debe abandonar Argentina sin contratiempos. Cuando regrese… te prometo que te ayudaré.
Las luces brillantes y claras del salón se encendieron y Agustina escuchó su nombre de boca de Lucas en su intercomunicador. Estaba inquieta por la respuesta de Geisha y Lucas la interrumpió en el momento justo en que necesitaba pedirle más claridad a la niña.
—Lucas, en un minuto te alcanzo. Estoy bien -respondió en un susurro inquieto.
Mientras tanto, tomó el brazo metálico de robot, que estaba cubierto por una delicada seda estampada, al ver que la niña se iba y le dijo: —Geisha, espera… ¿Por qué volverá? Dame una pista de lo que trama, por favor. No seas cómplice de sus locuras.
— Agus, ¿con quién hablas? –preguntó Lucas, impaciente por conocer el paradero de su novia, la había perdido de vista hacía más de una hora.
—Le debo lealtad, porque le debo la vida. Él me creó, pero te prometo que te ayudaré. Tendrás noticias mías, en cuanto encuentre una manera de comunicarme contigo sin que lo sepa. Ahora, dejame ir. No quiero que se enfade conmigo y menos aún que mande a alguna kokeshi a buscarme –dijo la niña en tono fastidioso. Empujó a Agustina con delicadeza y huyó corriendo a una velocidad anormal para una niña y trepó de un salto la pared del patio hacia la calle."

¡GRACIAS POR LEERME! Espero que les haya gustado este nuevo episodio.
Saludos a todos.
                                                                                                               Dolly Gerasol