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martes, 23 de agosto de 2011

Leer en voz alta

Hola a todos:

Este fin de semana estuve leyendo el libro de Julia Quinn, "Aconteció en Londres". Y les cuento que esta fabulosa escritora sigue sorprendiéndome. Dentro de la historia, que es romántica, divertida y con unos personajes muy bien creados, la autora toca el tópico de la lectura en voz alta de una manera, para mi gusto, magistral. Antes de transcribirle algunos fragmentos acerca de ello, les hago una introducción de los beneficios de la lectura en voz alta.

“La lectura en voz alta es el mejor camino para crear lectores, simplemente compartiendo las palabras que nos vinculan. Compartir la lectura es compartir el lenguaje placenteramente, afirmándolo como vehículo de entendimiento, fantasía y civilidad”. (planlectura.educ.ar)

“Durante muchísimo tiempo se nos ha hablado de los beneficios de leer en voz alta. Todos recordamos cómo, en el colegio, leíamos por turnos, pero el mayor placer nos lo proporcionaban los momentos en que nos leían nuestros padres y familiares. Los especialistas recomiendan que se lea en voz alta a los niños, lo que mejora su uso de la lengua, su vocabulario, su conocimiento del lenguaje escrito y su interés por la lectura en general (aparte de los conocimientos que puedan adquirir del contenido de lo que se les lee)…
… Una sencilla búsqueda por Internet revela una comunidad creciente de personas que leen no sólo a sus hijos, sino a sus parejas. Antes de dormir como medio de relajación; durante el día, algún párrafo de un artículo o un poema suelto; o mientras uno de los dos conduce y el otro hace de copiloto, para mantener al conductor entretenido. Parece ser que este acto, sencillo pero entretenido, crea un vínculo especial y afianza los lazos de pareja. El acto de leer se convierte en una actividad compartida, interactiva, preparado para ser disfrutado junto a las personas que más queremos”. (Fragmentos extraídos de: lecturalia.com/blog/2011/07/07/leyendo-en-voz-alta)


Ahora entonces les dejo un poquito de tan exquisito libro. Son sólo fragmentos sacados de contexto, les aconsejo y recomiendo leer la novela en su totalidad.

"—Léame un fragmento —dijo él.
—¿Ahora? ¿En serio?
Él se acomodó sobre el alféizar, apoyando la espalda contra el marco de la ventana.
—El principio, si le parece bien.
Ella lo contempló durante algunos momentos, luego se encogió de hombros y dijo:
—Muy bien. Aquí vamos —se aclaró la garganta—. Era una noche ventosa y oscura...
—Me parece haber oído eso antes —comentó Harry.
—Está interrumpiendo.
—Lo siento mucho. Continúe.
Le dirigió una intensa mirada, y luego continuó:
—Era una noche ventosa y oscura, y Miss Priscilla Butterworth estaba segura de que en cualquier momento el aguacero comenzaría a caer, desde los cielos a mares, empapando todo lo que se encontrara dentro de su ámbito —levantó la vista—. Esto es atroz. Y no estoy segura de que la autora usara la palabra «ámbito» correctamente.
—Es lo suficientemente certero —dijo Harry, aunque estuviera completamente de acuerdo con ella—. Continúe.
Ella negó con la cabeza pero sin embargo obedeció.
—Ella estaba, por supuesto, protegida del mal clima en su diminuto aposento, pero los marcos de las ventanas trepidaban haciendo tanto ruido que no habría manera de que pudiera conciliar el sueño en esta noche. Acurrucada en su estrecha y fría cama, ella bla bla bla, espérese, saltaré hasta donde se pone interesante.
—No puede hacer eso —la regañó.
Ella levantó a Miss Butterworth en alto.
—Yo tengo el libro.
—Arrójemelo —le dijo él repentinamente.
—¿Qué?
Se levantó del alféizar y parado en el piso, asomó la parte superior del cuerpo fuera de la ventana.
—Láncemelo.
Ella parecía tener muchas reservas al respecto.
—¿Lo atrapará?
Él dejó caer el guante.
—Si usted puede lanzarlo, lo atraparé.
—Oh, sé lanzar —le respondió ella, claramente insultada.
Él sonrió con suficiencia.
—Nunca he conocido una chica que pudiera hacerlo.
Ante eso, ella arrojó el libro hacia él, y fue solo gracias a sus rápidos reflejos, perfeccionados durante años en el campo de batalla, que se las arregló para ubicarse en el lugar indicado para atraparlo.
Lo hizo. Gracias a Dios. No estaba seguro de haber podido vivir consigo mismo de no haberlo hecho.
—La próxima vez, intente con un lanzamiento más suave —refunfuñó él.
—¿Y dónde estaría lo divertido en eso?
Olvida a Romeo y Julieta. Esto se parecía mucho más a La Fierecilla Domada. Levantó la vista. Había acercado una silla y ahora estaba sentada junto a la ventana abierta, esperando con una expresión de exagerada paciencia.
—Aquí estábamos —le dijo, encontrando el punto donde ella lo había dejado—. Acurrucada en su estrecha y fría cama, no pudo evitar sino recordar todos los sucesos que la habían llevado a este sitio sombrío, en esta noche sombría. Pero aquí, estimado lector, no es donde comienza nuestra historia.
—Detesto cuando los autores hacen eso —anunció Olivia.
—Shhhh. Debemos comenzar desde el principio, que no fue cuando Miss Butterworth arribó a Thimmerwell Hall, ni tampoco cuando arribó a Fitzgerald Place, su hogar antes de Thimmerwell Hall. No, debemos remontarnos al día en el que nació, en un pesebre...
—¡Un pesebre! —casi chilló Olivia.
Él le dirigió una amplia sonrisa.
—Sólo me aseguraba de que estuviera escuchando".

"—¿Qué están haciendo, mis elegantes caballeros, esta tarde? —preguntó Sebastian.
—¿Es por la tarde? —preguntó Harry.
—Sólo un poco.
—Sir Harry me está leyendo —dijo el príncipe.
Sebastian miró a Harry con un interés no disimulado.
—Dice la verdad —dijo Harry, subiendo Miss Butterworth.
—Miss Butterworth y el Barón Loco —dijo Sebastian con aprobación—. Excelente elección...
—¿Lo ha leído?— dijo Alexei.
—No es tan bueno como Miss Davenport y el marqués oscuro, por supuesto, pero mucho mejor que Miss Sainsbury y el misterioso coronel.
Harry se encontró sin palabras.
—Ahora mismo estoy leyendo Miss Truesdale y el caballero silencioso.
—¿Silencioso? —repitió Harry.
—Hay una notable falta de diálogo —confirmó Sebastián.
—¿Por qué está usted aquí? —preguntó el príncipe sin rodeos.
Sebastián se volteó hacia él con una expresión alegre, como si no notara que el príncipe lo detestaba palpablemente.
—Necesito hablar con mi primo, por supuesto. —Se acomodó en el asiento, con aspecto de poder ser capaz de esperar allí todo el día—. Pero puedo esperar.
Harry no tenía una respuesta lista para eso. Tampoco, aparentemente, la tenía el príncipe.
—Continúa —instó Sebastian.
Harry no tenía ni idea de qué le estaba hablando.
—Con el libro. Creo que podría quedarme a escuchar. No lo he leído en mucho tiempo.
—¿Te vas a sentar aquí mientras te leo en voz alta? —preguntó Harry dubitativamente.
—Y al príncipe Alexei —le recordó Sebastian. Cerró los ojos—. No me presten atención. Ayuda a imaginar la escena.
Harry no habría creído posible que nada pudiera hacerle sentir algo de solidaridad con el príncipe, pero mientras intercambiaban miradas estuvo claro que ambos pensaban que Sebastian estaba demente.
Harry se aclaró la garganta, retrocedió al principio de la oración, y leyó.
—Ella estaba, por supuesto, protegida del mal clima en su diminuto aposento, pero los marcos de las ventanas trepidaban haciendo tanto ruido que no habría manera de que pudiera conciliar el sueño en esta noche.
Harry levantó la mirada. El príncipe estaba escuchando atentamente, a pesar de la expresión aburrida en su rostro.
Sebastian estaba completamente cautivado.
Eso o dormido.
—Acurrucada en su estrecha y fría cama, no pudo evitar recordar todos los sucesos que la habían llevado a este sitio sombrío, en esta noche sombría. Pero aquí, estimado lector, no es en donde comienza nuestra historia.
Los ojos de Sebastian se abrieron.
—¿Estás sólo en la primera página?
Harry arqueó la ceja.
—¿Creías que Su Excelencia y yo nos hemos estado reuniendo cada tarde, conduciendo sesiones de lecturas secretas?
—Dame el libro —dijo Sebastian, estirándose y arrancándoselo de las manos a Harry—. Recitas terriblemente.
Harry se volteó hacia el príncipe.
—Tengo poco entrenamiento.
—Era una noche ventosa y oscura —empezó Sebastián y Harry tuvo que admitir que le ponía una gran cantidad de drama. Hasta Vladimir se estaba inclinando hacia adelante para oír, y no hablaba inglés.
—Miss Priscilla Butterworth estaba segura de que en cualquier momento el aguacero comenzaría a caer, vertiéndose desde los cielos a mares, empapando todo lo que se encontrara dentro de su ámbito
 Querido Dios, casi sonaba como un sermón. Sebastián claramente se había equivocado de profesión.
—Ámbito no está usado correctamente —dijo el príncipe Alexei.
Sebastian miró hacia arriba, sus ojos brillando con irritación.
—Claro que lo está.
Alexei apuntó un dedo de la dirección de Harry.
—Él dijo que no.
—No lo está —dijo Harry con un encogimiento de hombros.
—¿Qué tiene de malo? —demandó Sebastián.
—Implica que lo que ella ve está bajo su poder o control.
—¿Cómo sabes que no lo está?
—No lo sé —admitió Harry—, pero ella no parece controlar nada más. —Miró al príncipe—. Su madre fue picada hasta la muerte por palomas.
—Eso pasa —dijo Alexei con un asentimiento.
Tanto Harry como Sebastian lo miraron con asombro.
—No es accidental —objetó Alexei.
—Tal vez necesite revisar mi deseo de ver Rusia —dijo Sebastian.
—Justicia rápida —declaró Alexei—. Es la única manera.
Harry no podía creer que fuese a preguntar, pero tenía que hacerlo.
—¿Las palomas son rápidas?
Alexei se encogió de hombros, muy posiblemente el gesto menos corto y preciso que Harry lo había visto hacer.
—La justicia es rápida. El castigo no tanto.
Esto fue recibido con silencio y miradas fijas, luego Sebastian se volteó hacia Harry y dijo.
—¿Cómo sabías acerca de las palomas?
—Olivia me lo dijo. Ella está más avanzada en la lectura.
Los labios de Sebastian se juntaron con desaprobación. Harry sintió su parte de sorpresa. Fue una expresión singularmente extraña de ver en el rostro de su primo. Harry no podía recordar la última vez que Sebastián había desaprobado nada.
—¿Puedo continuar? —preguntó Sebastian, su voz chorreaba ansiedad.
El príncipe dio su asentimiento, y Harry murmuró:
—Por favor hazlo —y todos se acomodaron para escuchar.
Hasta Vladimir". 

En concreto, leer en voz alta, puede ser una actividad muy divertida para compartir. Hasta puede convertirse en un intercambio romántico, pícaro y encantador. ;)

Saludos a todos.
                                                                                                Dolly Gerasol