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miércoles, 23 de mayo de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio V


Hola a todos:

Espero que estén disfrutando de la novela. Hoy les dejo un episodio muy interesante... ¡Al fin comienza la Convención Internacional de Fabricantes de Juguetes!


Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados-All rights reserved)

Episodio V


"Agustina, aburrida y ansiosa, esperando que los organizadores dieran comienzo a la Convención y deseando volver a ver al supuesto Fabio (presentía que él estaría allí), decidió echar un vistazo al depósito de juguetes japoneses una vez más. Cuando volvió a ver a las extrañas jóvenes que llamaron su atención desde aquella vez, Agus tuvo un extraño presentimiento. Los movimientos y actitudes de las féminas carecían de soltura y espontaneidad, parecían: “¿robotizadas?” Al llegar a esa insólita conclusión, Agustina imaginó cuán peligrosas serían si fueran manipuladas por manos incorrectas. Ahora entendía a lo que Fabio se refería respecto de que la C.I.F.J. atraería personas malévolas a Buenos Aires; aunque no todas eran realmente “personas”. Él sólo había mentido sobre su identidad, no acerca de la advertencia. Esa revelación le devolvió la confianza en él, pero no alcanzó a mitigar el enfado respecto de darle un nombre falso; seguía con su teoría de la mentira proferida por aquel deslumbrante hombre.
Cuando su chófer estaba dando vuelta en la esquina para regresar al hotel, Agustina miró atrás a tiempo para ver un automóvil deportivo rojo de alta gama detenerse frente a la entrada del siniestro depósito. Le llamó la atención el auto y el hecho de que se detuviera allí. “¿Y si es el dueño o el gerente de la empresa que posee esas mujeres robóticas? Tal vez sea el representante que acudirá a la Convención…”, pensó.
—Sandro, regresa. Necesito volver a recorrer la cuadra que acabamos de pasar— indicó Agus con decisión.
—Señorita Ferrari, debemos irnos. Su padre está esperándola para la copa de recepción. La Convención comenzará en dos horas y aún no está vestida para la ocasión— le dijo mirándola por el espejo retrovisor y viendo la ropa deportiva que ella llevaba.
—Por favor… Una pasada rápida y nos vamos— le pidió en un tono cargado de pena y dulzura. Cuando Agustina utilizaba sus sensibles poderes de persuasión no había quién se resistiera.
Una vez cumplido su objetivo la joven observó los movimientos que causó la llegada del reciente visitante. Un hombre delgado, con cabello negro opaco, de estatura media y vestido con un traje azul oscuro entallado, hablaba entusiasmado con una de las féminas robotizadas. Detrás de él había dos sujetos fornidos y altos que, Agus supuso, serían sus custodios. De camino al hotel, Agustina fue repasando mentalmente toda la información de la que disponía. No alcanzó a verle el rostro a aquel hombre, pero estaba segura que lo reconocería si lo viera en el hotel de su padre.

Al llegar a la entrada del “Ragguadevole”, Agustina se sorprendió por la cantidad de coches de lujo estacionados y circulando por la cuadra que ocupaba el hotel de su padre. Los empleados de Justino no daban a vasto para recibir a los clientes y a sus equipajes. No todos los participantes de la C.I.F.J. se hospedarían allí, pero al parecer serían los suficientes para mantener ocupadas al máximo las instalaciones. Los guardias de seguridad estaban ubicados en lugares estratégicos y los móviles policiales se encargaban de controlar el andar de los curiosos peatones y el tránsito vehicular en las inmediaciones del hotel.
Agustina ingresó por el estacionamiento subterráneo y se apresuró a cambiarse de ropa y a encontrarse con Justino. Sandro le había notificado por el transmisor inalámbrico, que utilizaba siempre que estaba de servicio, que llevaría a Agus a dar un paseo para distraerla de la ansiosa espera. De todos modos, su padre estaría echando chispas al no verla por ningún lado.
Media hora más tarde, Agus estaba lista para la ocasión: lucía un vestido verde que apenas le cubría las rodillas y que se ceñía a su juvenil cuerpo; el largo cabello castaño suelto y el maquillaje realzando el bello color de sus ojos. Todo en ella rezumaba juventud y belleza. La mirada de su padre se iluminó al verla descender las escaleras que llevaban a su habitación en el primer piso. Se parecía tanto a su madre y a la vez era tan distinta. Agustina era la luz de sus ojos y aunque la rebeldía de su carácter lo preocupaba, estaba seguro de la integridad y la inteligencia que su pequeña imponía a sus acciones.
Sin dejar de lado su porte femenino, Agus corrió al lado de Justino. Con suma dulzura le besó la mejilla y dijo: —Hola, Papá. Perdón por el retraso. ¿Viste el lío de autos que hay afuera? A Sandro le costó encontrar la entrada al estacionamiento.
—No te preocupes. Me alegra que ya estés aquí. Están casi todos los integrantes de la A.M.J. ubicándose en la sala de reuniones. En pocos minutos comenzará la Convención.—la tranquilizó acariciándole la espalda y conminándola a entrar con él en el recinto.
—Papá… Espero estar a la altura de las circunstancias y acompañarte de la mejor manera en este momento tan importante para ti y para el hotel— Los ojos de Agus transmitían a la perfección los nervios y la angustia que opacaban su espíritu normalmente optimista.
—Hija, estás preciosa y estoy orgulloso de ti. Disfruta de todo esto. Deja que mis empleados y yo nos ocupemos de las formalidades y la organización. Participarás de lo que sea divertido y entretenido, lo aburrido déjamelo a mí— Le dijo guiñando un ojo y sonriendo en complicidad. Con ello Agustina recuperó la compostura y le regaló a su padre una feliz expresión."

Espero que hayan disfrutado de la lectura. No olviden dejarme un comentario con vuestra opinión. 
¡GRACIAS POR LEERME!
Saludos a todos.
                                                                                                                                 Dolly Gerasol