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sábado, 2 de junio de 2012

La jirafa de las flores

Hola a todos:

Espero que estén ustedes muy bien y disfrutando del fin de semana. Hoy paso por aquí a dejarles un nuevo relato mío. A mí me parece que me quedó muy simpático, espero que les guste.

LA JIRAFA DE LAS FLORES

"Juanita se escapó del zoológico y la comprometida situación la llevó hasta allí. Quién imaginaría que en una pequeña florería entraría una jirafa, una cría de tres metros de altura.
El único lugar que atrajo a Juanita, cuando corría calle abajo escapando de sus cuidadores, fue ese negocio lleno de colores y dulces aromas. Nunca imaginó que sería tan complicado esconderse ahí y menos aún, que las flores le dieran alergia.
Cuando la dueña dela florería regresó, encontró un desastre de flores confundidas. La pobre Juanita, aunque lo intentó cinco veces, no pudo evitar los fuertes estornudos que le provocó el polen; imaginen cómo quedaron las bellas florecillas: totalmente peladas… Los pétalos multicolores aún volaban alborotados dentro del local cuando Mirta entró. De todos modos, el peor cuadro lo representó Juanita: los ojos enrojecidos, la nariz ardiendo y la cabeza atrapada en el tragaluz del baño, la única ventana por la que se le ocurrió asomarse sin ser vista para alejarse del intenso perfume.
Cuando Mirta superó el asombro y el espanto de la visión, descubrió a Juanita, sin sorprenderse ni asustarse por ello. Desde su tierna infancia, ella deseaba una amiga jirafa. Tal vez por la alegría de ver su anhelo cumplido no reparó en las pérdidas florales. Mirta se acercó a la asustada y alérgica jirafa y le palmeó el lomo con suavidad. Luego de varios intentos, Juanita sacó su cabeza de la ventana, se agachó sorprendida ante la amable mujer y preguntó: —¿Podría prestarme un pañuelo?—
Mientras la señora reía con ganas ante la inédita, graciosa e increíble situación (si ustedes vieran la cara de Juanita cuando hizo el pedido…), le ofreció su pañuelo de tela rosa. —Aquí tienes. Mi nombre es Mirta. ¿El tuyo?—
Al cesar los estornudos, Juanita se sentó en un rincón despejado, se presentó y le relató su corta existencia a la amable florista. Al final, ambas se abrazaron felices por el encuentro.
Más tarde, las insólitas amigas compartían un problema: Juanita pertenecía al zoológico y la buscaban por todos lados. Así que, al caer la noche, se escabulleron por las desoladas calles de la ciudad hasta la alejada casa de Mirta, donde vivirían juntas.
—Aquí no te encontrarán. No temas.—le dijo con tranquilidad la florista—Mañana aclararé todo con el dueño del zoo.—
—¡Gracias, Mirta! ¡Qué suerte que me escondí en tu florería!—agradeció Juanita posando con destreza una pata en el hombro de su amiga.
—Sí, lástima que no le caíste bien a mis flores.—agregó la mujer con un guiño cómplice que provocó un estornudo de risa a la alérgica jirafa.
Desde entonces, ambas vivieron felices, pero sin comer perdices… Mirta cocinaba unos deliciosos pastelillos; algunas veces “polinizados” por los estornudos de Juanita."
(Dolly Gerasol 2012- All rights reserved)


Les agradezco nuevamente por leerme y acompañarme. 
Juanita y yo esperamos con ganas sus comentarios ;)
Saludos a todos.
                                                                                                                  Dolly Gerasol