Un lugar para comentar que me hace sentir "leer un buen libro". Un lugar donde recomendar esos libros que tanto me gustaron. Y porque no traerles alguna frase sobre lo que inspiran los libros.

Reseñas, novedades y noticias literarias, relatos, poesía y más...

miércoles, 29 de agosto de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XIX

Hola a todos:


Ha llegado un nuevo episodio, es más corto que lo habitual, pero contiene mucha información importante e interesante. ¡No se lo pierdan!



Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XIX

"En un par de horas amanecería en la Ciudad de Buenos Aires, el viento estaba calmo y poco a poco se iba disipando la humedad del día anterior. Tanaka abandonó el “Ragguardevole” con discreción a las cinco de la mañana. La oscuridad de la madrugada lo cobijó en su huída. Su chofer lo dejo en la puerta del galpón de la calle Ruggieri y abandonó el lugar, sólo los custodios permanecieron allí, vigilando desde el techo y asegurando que no hubiera curiosos cerca.
Katsuo testeó el funcionamiento de los juguetes y comprobó con orgullo que su invento era magnífico. Dentro de inocentes y vistosos muñecos, confeccionados en un material nuevo e innovador que los hacía livianos y resistentes, ocultaba un chip que captaba las ondas provenientes de una central computarizada especialmente diseñada para tal fin. Además del atractivo propio de los juguetes y de la tecnología que contenían, la cual permitía a los niños ver series de animé en la pequeña pantalla localizada en la panza de los muñecos, éstos contenían un sistema oculto recubierto con una pintura inventada por Katsuo, la cual impedía que las ondas fueran detectadas, sólo el cerebro humano podía captarlas y únicamente dentro de un radio de cinco metros cuadrados.
En el momento que una de las mujeres robots activó el radar, todos los juguetes ubicados en el depósito cerraron sus ojos y automáticamente reprodujeron la señal obtenida, la cual causaría el efecto que Katsuo había desarrollado a la perfección, tras cinco años de esfuerzo sostenido y dedicación absoluta al proyecto llamado: “Konban wa” (Buenas noches).
—Jefe, hemos chequeado la efectividad del alcance y procesamiento de las ondas. Lo único que nos faltaría testear antes de la Exposición es la reacción de un humano ante ellas –declaró la kokeshi llamada Genbu, encargada de la central computarizada.
—Ya pensé en ello. Esta noche Geisha entrará en la habitación de la hija de Justino Ferrari y esconderá allí uno de los juguetes –explicó Tanaka con seriedad y altanería, él siempre tenía ideas brillantes y no dejaba nada librado al azar.
Ante el silencio y desconcierto de sus féminas, Katsuo continuó: —Esa jovencita es muy inteligente, Izanami la ha estado analizando desde el primer día que la vimos y confío en sus informes. Agustina Ferrari es perfecta para la prueba. Luego que Geisha coloque el artefacto y abandone el “Ragguardevole”, daremos comienzo al testeo.
—De todos modos, no me queda claro cómo comprobaremos que funciona correctamente… -dijo Genbu en tono pausado.
—Menos mal que yo soy el jefe, si no supiera que son robots, pensaría que son unas tontas humanas… Hoy, más que nunca, estoy seguro que necesito perfeccionar mis creaciones. Cuando este proyecto concluya seré rico y dispondré de todo lo necesario para diseñar y fabricar los mejores robots del mundo.
Las kokeshi se miraron unas a otras desconcertadas y temerosas, no querían que Katsuo las desechara por incompetentes. Ninguna se animó a preguntar nada y un silencio pesado y oscuro llenó la habitación.
Katsuo permaneció unos minutos perdido en sus sueños de grandeza y poder, con un brillo perverso en sus ojos oscuros. De repente, su semblante se endureció y comenzó a gritar órdenes a cada una de ellas; despejando cualquier duda que pudieran albergar y afirmando su liderazgo absoluto dentro del recinto. Al instante, las siete kokeshi se dispersaron, acatando al pie de la letra las indicaciones de su jefe y creador."

¡Gracias por leer y comentar!
Saludos a todos.
                                                                                                                 Dolly Gerasol