Un lugar para comentar que me hace sentir "leer un buen libro". Un lugar donde recomendar esos libros que tanto me gustaron. Y porque no traerles alguna frase sobre lo que inspiran los libros.

Reseñas, novedades y noticias literarias, relatos, poesía y más...

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los juguetes de Katsuo - Episodio XV

Hola a todos:

Un interesante episodio llega hoy de la mano de Katsuo Tanaka. 
—Brrr..., me recorre un escalofrío... ¡Qué siniestro es este personaje!



Los juguetes de Katsuo/Por Dolly Gerasol (obra provisoria)
(Todos los derechos reservados - All rights reserved)

Episodio XV
"Mientras Lucas y Agustina caían rendidos ante la atracción que sentían el uno por el otro, Katsuo Tanaka se dirigía al galpón de la calle Ruggieri escoltado por dos de sus robots y sus guardaespaldas.
El japonés estaba muy enojado y frustrado por la situación que acaba de vivir en la reunión de premiación. No sólo había quedado sin chance de ganar premio alguno sino que además tuvo que aguantar al petulante directivo de Baby-Spielzeug.
— ¿Quién cree que es ese alemán engreído? A mí nadie me increpa –rezongaba Katsuo apretando los dientes.
Se creía superior a cualquier ser humano y no toleraba que los demás no lo notaran.
—Katsuo, debes calmarte. La próxima vez pensará dos veces antes de acercarse a ti –comentó una de las mujeres para tranquilizarlo.
—Yuki Onna, será mejor que nadie vuelva a intentar atacarme nunca más. Ustedes son mis protectoras y ese hombre logró detenerlas –escupió el oriental a una de sus kokeshi.
—Lo siento, Katsuo. No volverá a suceder –dijo con lentitud mientras hacía una reverencia con la cabeza.
—Y tú, Izanami, quiero que averigües quién es el sujeto que protege al alemán. Necesito saber si pertenece a alguna empresa de inteligencia o es sólo un guardaespaldas. No vuelvas a acercarte a mí hasta que no tengas la información, ¿está claro? –finalizó alzando la voz y dirigiendo su mirada al paisaje del otro lado de la ventanilla del auto, dando por terminada la discusión.
Las mujeres robotizadas conocían el mal carácter de su amo y sabían que era mejor no desafiarlo ni contradecirlo, de lo contrario sus días al servicio de éste estaban contados. La única de sus compañeras que se atrevió a enfrentarlo fue obligada a realizarse una especie de harakiri robótico. Luego, su carcasa fue reciclada para utilizar en nuevas construcciones, por lo que no quedó ningún vestigio de su robótica existencia.
Katsuo pretendía que sus invenciones fueran lo que él deseaba, lo que necesitaba y podía utilizar para sus proyectos diarios. Cada nueva mujer robótica que diseñaba, debía ser mejor a las demás. A través de los años y a medida que conseguía más dinero para financiar sus creaciones, las robots eran más resistentes y poseían más capacidades y cualidades. Si bien él sentía cariño por sus kokeshi no dudaba en deshacerse de ellas si atentaban de algún modo contra sus intereses y deseos.
Los juguetes que introduciría en el mercado en la Exposición incrementarían sus ingresos, pero el plan que tenía en torno a ellos era magistral, el mejor plan que pondría en marcha en su vida. Lo que estos productos provocarían en sus poseedores, le brindaría las ganancias que necesitaba. Poner los juguetes al alcance de la mano de los consumidores era sólo el comienzo de algo grande y revolucionario. Pronto los argentinos se arrodillarían a sus pies y él se convertiría en su ídolo. Con el éxito de su plan en Argentina, vendría la expansión al resto del mundo.
—Señor Tanaka, hemos llegado. ¿Desea descender del automóvil ahora o necesita dirigirse a otro sitio? –preguntó el conductor del Mitsubishi Lancer rojo con vidrios oscuros.
Tan absorto estaba en sus sueños de grandeza que no sabía que Yuki Onna e Izanami ya habían salido del auto.
—Demoraré media hora, luego necesito visitar algún lugar para liberar mis instintos masculinos. Consígueme lo mejor que esté a tu alcance.
—Lo que usted ordene. Sincronizo mi reloj y cuando usted salga estaré esperando. Los guardaespaldas se quedarán en su coche vigilando la entrada del galpón, ¿está de acuerdo? –consultó con timidez el chofer, quien temía a su actual empleador y evitaba su oscura y siniestra mirada.
—Muy bien, Camilo. Estás haciendo un buen trabajo. –respondió el oriental bajando de su lujoso deportivo dando un portazo.

Katsuo se acomodó el traje y maldijo el viento cargado de smog que se colaba por su vestimenta. Una vez dentro del depósito, inspeccionó los estantes llenos de cajas con el rótulo “Omocha”, aún no estaban colocadas las etiquetas con la marca de los juguetes: “Konban wa”.
Aunque conozcan el significado de estas palabras, no podrán saber lo que hay detrás de ellas…”, pensó Tanaka mientras recorría con su mirada la mercadería.
Luego, se dirigió a la sala detrás de una puerta blindada, donde se hospedaban las extrañas féminas y que contenía los instrumentos electrónicos y tecnológicos para programar y controlar los juguetes. Necesitaba asegurarse de que estaban dadas las condiciones para efectuar las primeras pruebas de calidad al amanecer."

Saludos a todos.
                                                                                                              Dolly Gerasol